Conflicto Armado Interno – sus secuelas
Guatemala estuvo confrontada en lucha fratricida interna por casi 40 años. A esta confrontación del Estado contra la guerrilla de la URNG se le denomino para efectos políticos, sociales y militares, Conflicto Armado Interno.
A pesar de su larga duración no llegó a calificar los requerimientos de una guerra civil, para lo cual era necesario: obtener control territorial, estado de beligerancia, reconocimiento internacional y ser capaces de articular una seria amenaza militar.
En el mundo moderno, son las guerras civiles, la forma más destructiva de violencia humana organizada.
Las guerras civiles en el mundo, desde la fecha en que terminó la segunda gran guerra, son responsables de más de 25 millones de muertos. El costo anual de las guerras civiles en el orbe asciende a 123 billones de dólares americanos, además de múltiples problemas que frenan el desarrollo y la civilización, constituyendo una de las mayores maldiciones modernas.
De ahí su intento de humanizarlas por medio de legislación internacional desde el siglo 19. La teoría de derecho internacional público moderna considera que todas las guerras mundiales ahora son guerras civiles, debido a la globalización.
Las actividades insurgentes en Guatemala no pasaron de ser actos simples de subversión y terrorismo, cuyas consecuencias reales todavía se están contabilizando. El impacto nacional en muertos, heridos, enfermedad, pobreza, desnutrición, disminución de la actividad económica y la productividad, incremento del crimen, debilidad institucional, ausencia de estado de derecho, corrupción político administrativa, quiebra moral, ánimo de venganza, etcétera, son algunas de sus caudas.
Su duración y penetración en la psique guatemalteca fue de tal envergadura, que nos ha dejado marcados profundamente y propensos a nuevos enfrentamientos, divisiones y parálisis política que, amenazan la futura existencia del Estado. Es tan profundo el trauma sicológico que sus consecuencias se manifiestan constantemente incluso de forma involuntaria.
Ya lo decía el ilustre estratega militar prusiano Carl von Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios…
Algunos analistas locales, califican nuestra actual situación de enfrentamiento y debilidad institucional como una Guerra de Cuarta Generación. Estas se encuentran definidas como la continuación del enfrentamiento militar por medios políticos, cibernéticos y de movilización social, sin mayores exhibiciones de violencia. En este caso arguyen, el indigenismo radical, el socialismo latinoamericano, los problemas del medio ambiente, la minería, son por ejemplo, algunos de los nuevos idearios de lucha política, que buscan la reforma o revolución dentro del Estado, para cambiar el modelo democrático liberal de nuestra actual Constitución por uno de corte socialista.
Al margen de los Acuerdos de Paz, según ellos, se pretende, una revisión histórica para modificar las injusticias sufridas desde el tiempo de la colonia…
La estrategia insurgente fue poderosa ideológicamente. Al inicio, estuvo enmarcada en el marco filosófico del clásico Marxismo Leninismo, que no tuvo mayores efectos al no ser aplicable a una sociedad proto-industrial-agraria. Asesorados por la URSS, Cuba y algunos ideólogos latinoamericanos, sazonados con la Teología de la Liberación de la Iglesia Católica, transmutaron hacia el Maoísmo marinado con ingredientes autóctonos. El Maoísmo trata mejor la insurrección y guerra civil desde la perspectiva agraria. La tesis en la Guerra Popular Prolongada, se basaba en que, en Guatemala, además de ser una sociedad agraria cuya mayoría poblacional se encontraba desnutrida, ignorante y extremadamente pobre, coincidía con el ingrediente esencial de una división étnico cultural, en la que la mayoría de esa población agraria era indígena, y al tenor del materialismo dialectico y la clásica lucha de clases, la etnicidad potenciaba la lucha revolucionaria.
De ahí que territorialmente, la URNG asiente sus operaciones, donde se encuentran las facilidades para los apoyos logísticos nacionales e internacionales, es decir, en el Nor Occidente del país; pues aunado a una sustancial población indígena, existía la proximidad de protección en la frontera mexicana para apoyos de retaguardia y la posible elevación del conflicto armado interno a la categoría de conflicto internacional por los desplazados y expatriados que en México se refugiaban. Los recursos naturales de la zona, especialmente el petróleo, permitían además una posibilidad de autosuficiencia económica.
Dicha estrategia, como todos sabemos, fracasó. Fundamentalmente por el colapso de la URSS que transformó momentáneamente el panorama geopolítico mundial. Es de especial importancia la reunión que el señor Bush padre tiene con el señor Gorbachov en la isla de Malta, donde acuerdan entre ellos, dar fin a los movimientos guerrilleros de América Latina impulsando así las pláticas de paz en Guatemala e inyectándoles una dinámica especial.
Dicha circunstancia precipita las negociaciones e impide una verdadera reconciliación entre guatemaltecos, lo que aunado a una pobre comprensión de los procesos de sanación social y desarrollo, nos llevan lentamente a la peligrosa situación actual preludio de una nueva confrontación.
La estructura de poder de tiempos del conflicto armado interno, privilegiaba la seguridad nacional y el control territorial, manteniendo estrechamente vigilado al crimen organizado nacional y principalmente internacional. La efectiva disminución del Ejército para tiempos de paz y las pláticas de paz fueron relajando dichos criterios.
La situación geográfica de Guatemala, es propicia para el tráfico ilícito de personas, bienes-drogas y capitales, especialmente de Sur a Norte. Sin desearlo, como una consecuencia adicional, el Proceso de Paz, marca el inicio del asalto al poder, de estructuras criminales para facilitar el tráfico ilícito.
Por otro lado, la victoria institucional del Estado frente a la agresión comunista, generó poco a poco, tal vez inconscientemente, el fenómeno socio político de la Captura del Estado, la degeneración de la clase política y del sistema democrático e institucional que, debido a la pérdida de valores morales y éticos que concomitan con los largos procesos de violencia, producen para la facción victoriosa la sensación de oportunidad para erradicar de una vez por todas la amenaza a la soberanía nacional, naciendo así, la pérdida paulatina del Estado de Derecho, el abuso y la corrupción.
El poder político desarrollado derivado del conflicto armado interno, el crimen organizado, la debilidad institucional y las tecnologías de la modernidad, facilitaron el proceso de la Captura del Estado y la perversión del estado de derecho y sistemas democráticos, con sus efectos geopolíticos y de seguridad, especialmente para el hemisferio, que vinieron a producir nuevamente que Guatemala fuera causa de preocupación para la comunidad internacional.
Para corregir estos desaciertos, nace dentro de los intelectuales de izquierda, algunos de ellos en altas posiciones del gobierno mismo, con apoyo de las Naciones Unidas, la idea de inventar un ente de derecho internacional público con potestades investigativas para apoyar a la justicia nacional y liberar de su captura y corrupción al Estado Guatemalteco. El gobierno acepta la idea y se inicia un experimento mundial único en su género.
Debido a las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones, fue fácil para los nuevos tutores judiciales, el conocer íntimamente las virtudes y vicios de nuestra sociedad, tarea que duró aproximadamente una década, para luego ejercitar castigos ejemplares por medio de la coerción judicial y así estimular teóricamente el sistema democrático liberal.
Pero también son, esa misma tecnología, la inercia histórica, la ausencia de diálogo, tolerancia y unidad de propósito nacional, las que ahora dificultan la tarea.
La estructura de poder post conflicto armado interno originalmente nació con propósitos de blindaje frente a nuevas agresiones al Estado y con un profundo sentido nacionalista, desarrollando fuertes pilares y alianzas que lo sostienen. Sus excesos, pueden ser contenidos internamente auto depurándose. De forma tal, que el efecto neto es una Guerra de Cuarta Generación, donde el enfrentamiento y polarización es exacerbado por las nuevas tecnologías, redes sociales y noticias falsas, apelando a las pasiones, que nos lleva a la posibilidad de una nueva confrontación, aún de mayores proporciones.
Vienen a mi mente algunas lecciones de carácter histórico que podrían ayudarnos a comprender lo delicado de la situación en la que nos encontramos, para luego añadir a éstas la situación geopolítica actual del país y la correcta evaluación de sus oportunidades y riesgos.
La primera experiencia histórica relevante la narra Tucídides sobre las guerras entre Esparta y Atenas. La lección derivada es que, ese enfrentamiento destruyó el futuro de la península griega y arrastró a todas las comunidades y ciudades estado circunvecinas. Es imposible aislar un conflicto de esas proporciones, atrayendo inmediatamente otros actores que potencian el conflicto. Una guerra civil en Guatemala incendiaria Mesoamérica…
La segunda se deriva de las guerras civiles dentro del Imperio Romano de Occidente. Estas fueron causales principales de la caída del Imperio. Además del efecto de atracción de otros actores, el conflicto entre patricios y plebeyos o entre diferentes líderes militares y políticos de Roma fue históricamente recurrente. La lección derivada es que el conflicto interno, no se termina fácilmente sino hasta que se produce la destrucción total de uno de los adversarios, solución que implica un genocidio. En consecuencia, siempre quedan enemigos potenciales internos con memoria de lo sucedido, de ahí que se diga que la mejor solución para evitar la recurrencia es la amnesia de lo sucedido. Dicha amnesia es difícil de lograr, en virtud de que la facción victoriosa incurre normalmente en un periodo de dictadura y corrupción, realizándose así el círculo vicioso de la guerra civil.
De conformidad con Thomas Hobbes en su libro Leviathan, la soberanía nacional nace para salvar al hombre de su salvajismo natural, para asegurar la paz y prevenir las guerras, siendo estas últimas el estado natural del hombre desorganizado. Homo Homini Lupus. De ahí que nuestra legislación penal incluya como delitos contra el Estado, la sedición, el terrorismo, la subversión, la traición, la insurrección, la rebelión, etcétera, pues son estas formas de violencia civil, que nos conducen luego a la maldición de las guerras civiles. Por esta razón las democracias liberales y el estado de derecho, productos de una larga evolución política de diferentes civilizaciones es, nuestro mejor antídoto.
En el caso de la Revolución Francesa, el conflicto repercutió en toda Europa, de forma militar, política y especialmente en la transmisión de los valores revolucionarios en contra de las monarquías, que influyeron en los procesos de Libertad y descolonización de América Latina. No existe conflicto interno aislado, y ganan, los que reciben el apoyo económico, militar, político y diplomático de sus vecinos. Debemos estar vigilantes a cualquier cambio que ocurra en nuestras vecindades y zonas principales de influencia geopolítica, pues la ausencia de democracias liberales se contagia.
Por último, la guerra civil de Estados Unidos de América, una de las más destructivas de la historia, nos ensena el precio de la Libertad y la Igualdad de clases sociales esclavizadas. Estos Principios sagrados, se encuentran entre los fundamentos de la civilización moderna y los derechos humanos universales, siendo las piedras angulares de la prosperidad y bienestar social.
Pareciera que los conflictos violentos se encuentran firmemente arraigados en la propia naturaleza humana... La civilización ha pretendido su regulación y eliminación, habiéndose logrado maravillosos adelantos sobre el particular pero, aún quedan pendientes extraordinarios retos.
Guatemala ha visto como su conflicto armado interno movilizó la sociedad y deformó su sistema democrático hacia el clientelismo. Ha visto sus repercusiones en el subdesarrollo y el crimen. Ha visto los efectos en Centroamérica y México.
Las redes sociales, insensibles a nuestra historia, responden coyunturalmente a nuestros problemas exacerbando la confrontación y el caos, que por las circunstancias étnicas, sociales, políticas e históricas de Guatemala, podrían conllevar, si no se maneja cuidadosamente, a una verdadera guerra civil.
Que Dios no lo permita.
No esperemos ayudas externas. No descansemos nuestras esperanzas en ayudas externas. Es ineludible responsabilidad de los guatemaltecos, asumir su futuro y destino con la adecuada colaboración internacional, al margen de las intervenciones internacionales espurias que adolecen de poca ilustración, desconocimiento de la sociedad e historia guatemalteca y de ser inflexibles en la procuración de intereses propios que no necesariamente coinciden con los valores e intereses nacionales.
Este año presenta extraordinarios retos y oportunidades. Con responsabilidad ciudadana enfrentemos los mismos, que el diálogo y la tolerancia sean nuestras armas, el amor a Guatemala el crisol donde se funda la Unidad Nacional, que la comprensión y la compasión aniden en nuestros corazones y que nuestros padres y abuelos, se sientan orgullosos porque en el momento crítico, asumimos la responsabilidad histórica con heroísmo y generosidad, y que sepan, que, nunca traicionaremos los principios de Libertad e Igualdad en que se funda nuestra Nación.